Patrona de Santander, es trasladada en procesión desde la parroquia de San Román de la Llanilla hasta su ermita, situada en un pequeño islote próximo a la playa, lugar en el que se celebra también la tradicional romería. Esta celebración, de carácter religioso, atrae a numerosos santanderinos que, acompañados de su alcalde y del cabildo catedralicio, rememoran año tras año la tradición de renovar sus votos a la virgen.